“Durante años hemos luchado para poner fin a una era de combustibles fósiles para salvar millones de vidas y nuestro planeta. Está más claro que nunca que esto será imposible, hasta que también pongamos fin a una era de riqueza extrema”, afirmó el director ejecutivo interino de Oxfam Internacional, Amitabh Behar.
Comprender el papel de los superricos y los ricos (el 1% y el 10% con mayores ingresos) en el colapso climático es esencial si queremos estabilizar con éxito nuestro planeta y garantizar una buena vida para toda la humanidad.
Los superricos son clave para la historia del clima de tres maneras:
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Así como existe una desigualdad extrema en cuanto a quién es responsable de la crisis climática, existe una enorme desigualdad en cómo se sienten sus impactos.
La realidad profundamente injusta es que los países y personas ricos están impulsando la crisis climática, mientras que quienes viven en la pobreza, los grupos marginados y los países de bajos ingresos están pagando el precio.
Los ricos pueden aislarse viviendo en espacios más seguros, en tierras menos propensas a inundaciones u otros eventos naturales, con electrodomésticos que evitan que el calor se vuelva insoportable.
A menudo pueden recurrir a ahorros o pólizas de seguros para reconstruir cualquier daño causado. Mientras tanto, las personas que viven en la pobreza y otros grupos marginados habitan en viviendas más vulnerables, que a menudo están superpobladas , más propensas a inundaciones y sin acceso a aire acondicionado .
Las repetidas olas de calor, inundaciones y sequías se experimentan de manera muy diferente en estos escenarios contrastantes. Los repetidos desastres relacionados con el clima también continúan erosionando su capacidad para superar las crisis, reconstruir sus vidas y sus medios de subsistencia.

Las vulnerabilidades al impacto del cambio climático también aumentan cuando la desigualdad económica se cruza con desigualdades de poder, como las de género, origen étnico y edad. Las mujeres y otros grupos que sufren discriminación –particularmente aquellos con menos recursos económicos–, tienden a tener menos acceso a la asistencia de socorro y tasas de supervivencia más bajas después de un desastre relacionado con el clima.

La pregunta de quién debería tomar medidas es fácil de responder. Las personas, los países y las corporaciones más ricas deben actuar para poner fin a la doble crisis del colapso climático y la desigualdad.
Sus excesivas emisiones de carbono deben reducirse, primero y más rápidamente. La mayoría de las emisiones de carbono de los súper ricos provienen de bienes y servicios de lujo no esenciales, como jets privados, yates o flotas de automóviles que consumen mucha gasolina. Como tales, tienen una capacidad mucho mayor para reducir sus emisiones, y con mayor rapidez.
Debe reducirse su poder e influencia sobre la política, la economía y la sociedad. Las personas, los países y las corporaciones más ricas, a menudo descarrilan las políticas destinadas a abordar las crisis climática y de desigualdad para proteger sus intereses financieros.
Podemos alejarnos del borde. Para ello, debemos anteponer las necesidades de muchos a la codicia de unos pocos. Necesitamos forjar un camino hacia una transformación igualitaria para las personas y el planeta. Una transformación sustentada en políticas que luchen tanto contra la desigualdad como contra la crisis climática.

Del Financial Times ‘Los gobiernos, no Black Rock, tendrán que liderar este nuevo Plan Marshall’
https://twitter.com/NabsIMA/status/1675673452529762305/photo/1



Tai, 64, works as a street cleaner in Hong Kong. With her low daily income, she can only afford to take one day off a month. Working in conditions of extreme heat, while wearing a non-breathable uniform, she often leaves her soaked in sweat. In the street, her only protection is her hat, which she made herself. In these conditions, and many of her co-workers suffer from heat-related illnesses.
Wong and her two children live in a tiny nine-square-metre flat. On a hot day, indoor temperature is often far higher than outside, and turning on the air-conditioner is a luxury they cannot afford. On a rainy day, Wong and her children need to use an umbrella in their own washroom because the roof leaks, the result of damage caused by the last typhoon.
Hong Kong has more billionaires per million people than anywhere else on Earth. From 2010-2020, the number of ‘very hot weather warnings’ in Hong Kong increased by nearly 160 percent compared to 2000-2009. Typhoons and severe rainstorms have become more frequent – yet not everyone experiences them in the same way

Researchers have calculated that rich countries that have emitted excess carbon owe $192 trillion USD in compensation to low-emitting countries in the Global South.
They must pay for the costs of climate breakdown. The richest not only have the greatest ability to pay; they also have a responsibility to compensate for their historic carbon emissions and their ongoing neo-colonial
extractive practices that have put the future of life on Earth at risk.
The problem is not a lack of money; the problem is that far too much of it is in the hands of a few.
The story started in March 2019. Twenty-seven law students from the University of the South Pacific decided to start a campaign to persuade the leaders of the Pacific Island Forum to take the issue of the climate crisis and human rights to the International Court of Justice for an advisory opinion.
Led by Vanuatu, Pacific nations soon took up the law students’ call. Support from people around the world poured in. On 29 March 2023 in New York, the UN General Assembly adopted the historical resolution seeking from the International Court of Justice, the World Court, an Advisory Opinion on the question on Climate Change.


Tai, de 64 años, trabaja limpiando las calles de Hong Kong. Sus escasos ingresos diarios solo le permiten tomarse un día libre al mes. Trabaja en condiciones de calor extremo y el tejido de su uniforme no es transpirable, por lo que suele acabar empapada en sudor. En la calle, su única protección es un sombrero que se fabricó ella misma. En estas condiciones, muchos de sus compañeros y compañeras padecen enfermedades relacionadas con el calor.
Wong y sus dos hijos viven en un diminuto apartamento de 9 metros cuadrados. Los días de calor, la temperatura en el interior es mucho más elevada que en el exterior y no se pueden permitir el lujo de encender el aire acondicionado. Los días de lluvia, Wong y sus hijos tienen que abrir un paraguas en el cuarto de baño porque, como consecuencia del último tifón, tienen goteras.
Hong Kong. En Hong Kong hay más personas milmillonarias por cada millón de personas que en cualquier otro lugar del mundo1. En el período de 2010-2020, el número de “alertas de calor extremo” se incrementó allí casi un 160 % en comparación con el período de 2000-2009. Los tifones y las precipitaciones severas son cada vez más frecuentes, aunque no afectan a todas las personas por igual.

Los investigadores han calculado que los países ricos que han emitido un exceso de carbono deben 192 billones de dólares en compensación a los países con bajas emisiones del Sur Global.
Deben pagar los costos del colapso climático. Los más ricos no sólo tienen la mayor capacidad de pago; también tienen la responsabilidad de compensar sus emisiones históricas de carbono y sus actuales prácticas extractivas neocoloniales
que han puesto en riesgo el futuro de la vida en la Tierra.
El problema no es la falta de dinero; el problema es que demasiado está en manos de unos pocos.
Hay tres impuestos que, en conjunto, podrían recaudar más de 9 billones de dólares para construir un mundo verde e igualitario.
Oxfam ha calculado que un impuesto sobre el patrimonio de los millonarios y multimillonarios del mundo podría generar más de 1,7 billones de dólares al año.9 Un impuesto punitivo sobre el patrimonio sobre inversiones en actividades contaminantes podría recaudar al menos otros 100.000 millones de dólares al año10.
Un impuesto sobre la renta del 60% sobre el 1% de los que más ganan generaría 6,4 billones de dólares11 al año. Impuesto sobre las ganancias corporativas extraordinarias: hasta 941 mil millones de dólares
Los análisis de Oxfam y Action Aid muestran que un impuesto del 50% al 90% sobre las ganancias extraordinarias de 722 megacorporaciones podrían haber generado hasta 941.000 millones de dólares
Esta historia comenzó en marzo de 2019. Veintisiete estudiantes de Derecho de la Universidad del Pacífico Sur decidieron poner en marcha una campaña para convencer a los líderes del Foro de las Islas del Pacífico de que plantearan la cuestión de la crisis climática y los derechos humanos ante la Corte Internacional de Justicia para que esta emitiese una opinión consultiva.
La respuesta de las naciones del Pacífico, lideradas por Vanuatu, al llamamiento de las y los estudiantes no se hizo esperar. Empezaron a llover muestras de apoyo de todo el mundo. El 29 de marzo de 2023, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución histórica que solicita a la Corte Internacional de Justicia, la Corte Mundial, una opinión consultiva sobre la cuestión del cambio climático.
